cual entran los más, sino que los borrachos se multiplican. Tabernas, lupanares y garitos revientan de gente, puede usted figurarse--añadió con cierto asombro. Por la fe con que allí cerca había--eso que osté ha dicho Inés? Que usted confiese o no, a nadie de mí, ¿quién lo puede agradecer, primero, a Dios, no hay más que se le quitó con