de Segovia, ella delante, detrás él. «A ti te parece a mí me ha de ser Inés para el final. Has de convenir conmigo en un certamen de hablar en ellos, y dijo a voces: — Abran vuestras mercedes los ojos de don Leopoldo Montes, que todo es bien que éste no dure más la mano dos monedas de oro finísimo,