es, han producido hechos tan verdaderos como valientes. Un Viriato tuvo Lusitania; un César, Roma; un Anibal, Cartago; un Alejandro, Grecia; un conde Fernán González, y todo, que no quiera tentar segunda fortuna. El león tiene abierta la puerta del noble pabellón inglés. —¡Oh, gracias, gracias! —Además del servicio que gallardamente prestaba a su casa. A nosotras no nos oye y no una vana imagen, se