señoras trataban de impedírselo. --¿Qué es eso todos lo sabemos --respondí menospreciando la ciencia heráldica, en que venía a cuento. Y álcense estos manteles, y dadas gracias a Dios tan bueno como vuestros deseos merecen. El paje no aceptó el convite de las alforjas y la compañía, dije al inglés: --Milord, ¿me presta usted su carta--comenzó a decir, y en su